Como el avión, la decision es rápida y precisa: se toma una vez, algún sitio. Si la ignoramos jamás vuelve a ser la misma
No hay calificativos válidos para las decisiones: no son negras, blancas o cafés; afroamericanas u orientales; no miden un metro y medio; no son siquiera redondas o cuadradas. Aunque "Decisión" sea un sustantivo y haga las veces de sujeto u objeto en la gramática, no lo es por ser una cosa, sino más bien por el hecho de que es una noción. Todos aquellos que claman tomar las decisiones correctas hablan por hablar: confían demasiado en ellos mismos. Y es que ¿cómo saber si es correcta una elección? ¿puede uno a caso regresar en el tiempo y vivir las otras posibilidades? Hay sólo algo de cierto sobre los caminos que se toman en la vida: están ahí.
Las decisiones que tomamos se adhieren a nuestro cuerpo y a nuestra historia; son como las cicatrices o las marcas de la piel que nunca desaparecen del todo. Si somos algo en este mundo es debido a ellas: a las pequeñas y las enormes; a las peligrosas y a las más simples. Nunca podremos librarnos de ellas; son a la vez cadenas y libertad. Hay elecciones en las pequeñas cosas: en el sabor de los pasteles y helados; en la profesión, y hasta en el momento en que dudamos entre una canción y la otra: sobrepasa su número al infinito mismo.
A mí me agobia la magnitud de las decisiones: me aterra su enorme repercursión en todas las cosas; no me gusta pensar que la materia que constituye la vida sean esos horribles sustantivos. Ellas son mi pesadilla; no acierto a dar un paso sin encontrarlas; me escupen en la cara, me arrojan objetos: se burlan de mí hasta el hastío. Y yo, cual roca acarreada por las corrientes marinas, me dejo llevar por su fuerza. Las miró y me miran, y en ocasiones las tomo de la mano; incluso las beso en la frente en los días de alegría o borrachera; porque, destinado a caminar a su lado hasta el fin de los tiempos, las respiro y soy su hermano. ¡Decisiones malditas! Son la cicuta que bebió Sócrates; son el soplo de Dios sobre el hombre de barro.

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